¿Hambre real o hambre emocional?
¿Hambre real o hambre emocional? Por qué las dietas no suelen funcionar
Si alguna vez has seguido una dieta estricta solo para acabar dándote un atracón al llegar a casa tras un día estresante, sabes de lo que hablo. No es falta de fuerza de voluntad; es hambre emocional.
Comemos porque la comida es el consuelo más rápido y accesible. Usamos el azúcar o los carbohidratos para «tapar» la ansiedad, la soledad, el aburrimiento o el estrés.
La comida como «protección»
En muchas ocasiones, el exceso de peso es una armadura física que nuestra mente crea para protegernos de situaciones externas o para hacernos «invisibles» si hemos sufrido algún trauma. Por eso, hasta que no sanamos la causa emocional, el cuerpo se resiste a soltar el peso.
Cómo recuperar el control de tu cuerpo:
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Escucha a tu cuerpo: ¿Tienes hambre en el estómago o es un impulso en la boca?
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Identifica el vacío: ¿Qué emoción estás intentando llenar con esa galleta o ese plato de pasta?
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Sana la relación con la comida: Con la RTT, reprogramamos tu mente para que la comida sea simplemente combustible y placer, no una medicina para tus emociones.
Cuando entiendes por qué comes, dejas de necesitar la comida para sentirte a salvo.
